Aquí empieza una nueva andadura para conocer Malí, desde la distancia, con nuestra mirada tubabu atenta y expectante, pero con la seguridad de que cada pequeño paso nos acerca al país de la luz; a la mágica Tombouctou, antaño con sus caravanas de camellos y tierra de tuaregs; a la idílica Mopti, con su paisaje veneciano; al mítico país Dogón, con sus habitantes suspendidos de la falla de Bandiagara; a la tranquila y colonial Segou; a la cálida Djennè y su imponente mezquita de adobe; a las fértiles orillas del río Níger; a los coloristas mercados de Bamako; a sus hospitalarias gentes...
martes, 5 de mayo de 2009
conocer Malí
Aquí empieza una nueva andadura para conocer Malí, desde la distancia, con nuestra mirada tubabu atenta y expectante, pero con la seguridad de que cada pequeño paso nos acerca al país de la luz; a la mágica Tombouctou, antaño con sus caravanas de camellos y tierra de tuaregs; a la idílica Mopti, con su paisaje veneciano; al mítico país Dogón, con sus habitantes suspendidos de la falla de Bandiagara; a la tranquila y colonial Segou; a la cálida Djennè y su imponente mezquita de adobe; a las fértiles orillas del río Níger; a los coloristas mercados de Bamako; a sus hospitalarias gentes...
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