Hace unos dias, el 25 de Abril, se celebró el "Dia mundial de la malaria", una enfermedad que mata miles de personas al año en África y que aquí tendría grandes expectativas de curación.
Esta es la historia de Shebe Sidibé, que se repite a diario tanto en Malí como en el resto del continente africano. Pertenece al artículo de La Vanguardia: "Malaria, desarrollo y equidad".
Shebe Sidibé roza la veintena y aún le dura la pena. Hace unos meses, abandonó nerviosa su humilde casa de las afueras de Bamako (Mali) para dar a luz. Pero a su fibra de madre primeriza pronto se añadió intranquilidad. Tras el parto, en el hospital pusieron el peor nombre posible a su fiebre y a la de su pequeño: malaria. Ella superó los temblores, pero sin dinero para el tratamiento, su recién nacido murió a los pocos días. "Es la vida", lamenta sereno el joven padre, Kalifa, que da gracias a Dios por tener aún a su lado a su mujer. Calcula que internar a su hijo y comprar medicinas para darle una oportunidad habría costado el equivalente a 150 euros. Una fortuna para él. Kalifa es originario del sur del país y ha visto perecer a demasiados niños de malaria en su aldea, Magadala, como para detenerse demasiado en lamentos. "A veces uno por semana", dice. ...
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*Imagen de la campaña Preventing Malaria – Protecting people.


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